¿Vuelta a la religiosidad? Primer capítulo del nuevo podcast de la Fundación
El primer episodio del podcast del Informe Ferrer i Guàrdia 2026 analiza cómo la extrema derecha instrumentaliza las creencias y reivindica la laicidad como un principio democrático.
02/11/2026
¿Hay un regreso a la religión? Más de la mitad de los jóvenes de 18 a 24 años no se consideran religiosos, según el estudio Laicidad en cifras 2026. Lo que está creciendo es el uso político de la fe: ante la precariedad, la crisis de la vivienda y la desconfianza en las instituciones, la extrema derecha recurre a la tradición religiosa para ofrecer certezas fáciles y dividir a la sociedad entre un "nosotros" y un "él".
La Fundación Ferrer i Guàrdia presenta "¿Vuelta a la religiosidad?", el primer episodio de la serie de pódcasts que acompañan la publicación de Despolitización y nuevas formas invisibles de control. En él han participado el periodista especializado en religión Jesús Bastante; la mediadora intercultural Iman Naomi Belouafi; Albert Riba, presidente de Ateus de Catalunya, y la militante de la Juventud Cristiana Obrera María Outomuro. La mesa de debate ha sido conducida por Berta Ballester, responsable de comunicación de la Fundación. En ella, se analiza cómo la extrema derecha utiliza la religión para construir identidades excluyentes y se ha defendido la laicidad como garantía de un espacio público plural.
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La fe, una frontera entre "nosotros" y "ellos"
Jesús Bastante, autor del artículo del informe titulado Religiones, laicidad y democracia: una conversación por mantener, ha explicado que, en tiempos de crisis, los discursos tienden a reducir la complejidad a un "conmigo o contra mí'". Los discursos que se aprovechan siempre apuntan a los mismos culpables: extranjeros, mujeres, pobres. Además, parten de la idea de que su propia cultura es exclusivamente católica. "Si alguien te dice: 'Tengo la solución para que funcione bien para ti, y no solo la solución, sino también los culpables', ya tienes montado el discurso de odio", ha resumido.

Para Iman Naomi Belouafi, presidenta de la asociación de la DiásporaT, la reivindicación de una "Cataluña cristiana" no defiende ningún valor religioso. Es un "vacío de creencia" que sirve para trazar una frontera. "Una niña nacida aquí, educada aquí, criada aquí, porque es musulmana, ¿no es catalana?" ha preguntado.
Albert Riba ha vinculado el regreso del debate religioso a una profunda crisis de confianza y ha introducido un matiz: la sociedad no se está laicizando, sino secularizando, es decir, la sociedad deja de creer, pero las instituciones no han dejado de dar un lugar privilegiado a la religión.
Maria Outomuro ha reivindicado una fe que vive como propia y ha descrito las interpretaciones conservadoras y racistas del catolicismo como erróneas. Desde la JOC, ha explicado, acompañan a jóvenes de clase trabajadora para que se sientan protagonistas de sus vidas y capaces de transformar su entorno.

Jóvenes: menos creyentes, más intensidad
La conductora del podcast ha puesto en entredicho la idea, muy repetida, que los jóvenes vuelven a la religión. Según el informe Laicidad en cifras 2026 de la Fundación Ferrer Guardia, las personas de entre 18 y 24 años continúan siendo el grupo menos religioso de la sociedad: más del 55% se declaran no religiosas, una cifra que se ha estabilizado en los últimos años. El que sí que es nuevo, ha explicado, es que entre la minoría que se siente religiosa la práctica se ha intensificado mucho. En palabras de los autores del estudio, «no hay un aumento global de religiosidad entre los jóvenes, sino una mayoría que se aleja de la religión y una minoría que se acerca con mucha más intensidad».
Bastante lo ha descrito como una polarización: hay más neoconversos y movimientos que llenan estadios, como Hakuna, pero también más personas ateas y agnósticas que nunca.
Belouafi ha explicado que a los jóvenes de origen magrebí se los asigna la religión como una «etiqueta étnica», tanto desde fuera como desde la misma comunidad. Ha distinguido tres reacciones: hay quién se reafirma y hace de la religión toda su identidad cuando la siente atacada; quién se distancia tanto de la comunidad de origen como de la de acogida; y, cada vez más, quien negocia identidades plurales, catalanas y musulmanas a la vez. «Si la sociedad no te da este sentimiento de pertenencia, otros lo harán», ha advertido. Por eso ha propuesto preguntarse qué encuentra esta minoría en la religión que no encuentra en otros espacios.
Outomuro, que ha hecho formación en perspectiva de género en institutos, ha explicado que algunos chicos de 14 y 15 años han reaccionado contra el feminismo porque han sentido que el discurso que recibían curso detrás curso les señalaba como culpables. Al mismo tiempo, ha destacado que las chicas están muy concienciadas y activas en la lucha feminista, y ha advertido del riesgo de caer en una visión negativa de la juventud: los discursos conservadores hacen mucho de ruido, pero no representan toda una generación.

Laicidad, un principio democrático
A la hora de habla de propuestas, los cuatro invitados han coincidido que el laicismo no puede ser una manera de silenciar las creencias, sino la base de un espacio público donde quepan todas.
Belouafi ha afirmado que la neutralidad del Estado a menudo se confunde con la neutralidad de los ciudadanos. "Una laicidad que otorga privilegios a una confesión, pero le quita derechos a otra no es laicidad, es una herramienta de control", ha afirmado. También ha pedido la autocrítica por parte de la comunidad musulmana para que no aísle a los jóvenes y les permita vivir en la "escala de grises".
Outomuro ha defendido la necesidad de aceptar la diversidad de la sociedad y construir un espacio donde todos se sientan respetados, para poder afrontar discursos que, lamenta, están adquiriendo cada vez más peso social.
Por su parte, Riba ha criticado que el Estado tenga una ley sobre la libertad religiosa pero no una sobre la libertad de conciencia, y ha defendido la laicidad como un pacto social que debe construirse.
Finalmente, Jesús Bastante ha propuesto ser "radical en pluralidad" y construir un "nosotros inclusivo". Para él, "el otro no es alguien a quien tengamos que tolerar o soportar, sino alguien con quien debemos construir."

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Este es el primero de cuatro episodios que abordarán los temas tratados en el Informe, como las tecnologías digitales, la economía, la meritocracia y el racismo. El próximo capítulo, Fricciones Digitales, abordará la relación entre tecnología, radicalización y despolitización.
El informe completo puede consultarse en el siguiente enlace: