Las iniciativas ciudadanas en Barcelona: una herramienta de participación directa que hay que fortalecer
12/02/2026
La Fundación Ferrer i Guàrdia ha publicado un nuevo estudio que analiza el funcionamiento de las iniciativas ciudadanas en Barcelona como herramienta clave de participación democrática. En los últimos dos años ha aumentado el uso de este instrumento, lo que ha situado varios temas de interés ciudadano en el debate político municipal.
La investigación pone de relieve su potencial transformador, pero también identifica los principales obstáculos que dificultan su uso efectivo y limitan su impacto político.
¿Qué son y cómo funcionan las iniciativas ciudadanas?
Las iniciativas ciudadanas permiten a la ciudadanía promover actuaciones de interés general e instar al Ayuntamiento, tanto a escala de distrito como de ciudad, a abordarlas. Este mecanismo requiere la recogida de firmas como muestra del apoyo ciudadano. En Barcelona, este mecanismo está regulado a través del Reglamento de Participación, con diferentes umbrales según el alcance de la propuesta.
El estudio constata que las iniciativas más frecuentes son las que buscan incorporar puntos al orden del día del plenario. El motivo principal es que se trata de un tipo de iniciativa con una barrera de entrada accesible y genera un impacto alto.
Otras tipologías de iniciativas se utilizan menos dado que los requisitos necesarios para sacarlas adelante son más difíciles de alcanzar. Es el caso, por ejemplo, de las iniciativas destinadas a convocar consultas ciudadanas. Este hecho, según el estudio, limita la capacidad real de las iniciativas ciudadanas de convertirse en un mecanismo efectivo de incidencia política.
El estudio también recoge ejemplos de éxito, como el hecho de promover un proceso participativo o impulsar una norma reguladora. Estas vías, a pesar de ser menos habituales, han demostrado que pueden generar cambios profundos cuando cuentan con el apoyo ciudadano necesario.
Retos y limitaciones
El estudio señala que las iniciativas ciudadanas siguen siendo poco conocidas e infrautilizadas, especialmente fuera de los colectivos más organizados.
Las iniciativas ciudadanas se desarrollan mediante un modelo híbrido que combina mecanismos digitales y presenciales. Aunque este modelo se concibió para ampliar la participación y fomentar la autoorganización ciudadana, en la práctica presenta varios obstáculos técnicos y administrativos: falta de sincronización entre las firmas en papel y el recuento digital, una plataforma en línea poco intuitiva y un sistema presencial afectado por la inseguridad jurídica derivada de la impugnación parcial del Reglamento de Participación y de los requisitos de autenticación de las firmas.
A todo ello se añade la limitada capacidad de incidencia política de las iniciativas, ya que la decisión final recae en el Pleno municipal (carácter indirecto) e, incluso cuando se aprueban, no siempre
Conclusiones y aportaciones del estudio
Las conclusiones del estudio reclaman simplificar la burocracia, reforzar el acompañamiento público y democratizar el acceso a las iniciativas ciudadanas mediante una mejor difusión y conocimiento de la herramienta.
El informe subraya que las iniciativas ciudadanas son un instrumento efectivo de movilización, visibilización e incidencia política. Superar las barreras técnicas y administrativas y ampliar el apoyo a la ciudadanía es clave para que sean más efectivas. En palabras de Josep Mañé, coordinador del estudio, “las iniciativas ciudadanas tienen potencial transformador, pero para consolidarlas hay que trabajar para dar a conocer esta herramienta de participación y facilitar su despliegue”.
Como complemento al estudio, la Fundación Ferrer i Guàrdia ha elaborado diversas infografías divulgativas para facilitar la comprensión de esta herramienta participativa y de los factores que condicionan su éxito y apoyo que ofrece el Ayuntamiento de Barcelona para su desarrollo.
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