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Autonomía y dependencia digital en el medio rural: claves para una inclusión que llegue a todas las generaciones

Por José Miguel Pérez Taboada

Autonomía y dependencia digital en el medio rural: claves para una inclusión que llegue a todas las generaciones


En Castilla-La Mancha, tener autonomía digital puede marcar la diferencia entre vivir conectado o quedar aislado. Basándonos en la Encuesta Brechas digitales en España 2025 de la Fundación Ferrer Guardia, el artículo analiza la realidad del medio rural. 


José Miguel Pérez Taboada

Director Técnico del Área Social de Inciso Integración

Encuesta Brecha digital 2025 

En una comunidad tan extensa y rural como Castilla-La Mancha, donde el envejecimiento, la despoblación y la brecha tecnológica avanzan a ritmos diferentes, la cuestión digital se ha convertido en un indicador clave de igualdad.


 Hoy en día, poder conectarse, acceder a un servicio sanitario o mantenerse en contacto con la familia a través de una pantalla puede marcar la diferencia entre mantener la autonomía o depender de otros.


En este artículo compartiremos y nos apoyaremos en los datos de la encuesta realizada en el marco del proyecto “Brechas digitales en España. Desigualdades sociodigitales y exclusión digital de las personas mayores”, desarrollado por la Fundació Ferrer i Guàrdia y publicado en diciembre de 2025. 

 


Una lectura del estudio desde la realidad rural manchega

Castilla-La Mancha cuenta con 919 municipios, y más de la mitad de ellos (531) tienen menos de 500 habitantes (INE, 2025). Esta dispersión geográfica, sumada al envejecimiento de la población, dificulta aún más el acceso a infraestructuras, conectividad y formación. Bajo estas circunstancias, la brecha digital se amplifica.


Según la encuesta nacional, el 55 % de las personas mayores en España necesitan ayuda frecuente para usar herramientas digitales, lo que refleja una gran dependencia digital. Además, el 65 % declara tener baja o muy baja confianza en su capacidad para afrontar nuevos retos tecnológicos. Aunque estas cifras corresponden al conjunto del país, entenderlas desde el medio rural nos ayuda a comprender su gravedad: en zonas donde hay menos recursos de formación y peor conectividad, los niveles de autonomía digital son todavía más bajos.


Como señala el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI, 2024), «las zonas rurales concentran mayores tasas de exclusión digital por falta de infraestructuras, habilidades y acompañamiento». Esta realidad se refleja en Castilla-La Mancha, donde la brecha tecnológica se superpone con otras desigualdades: de edad, género y territorio.


Los estudios de la EAPN España (2022) ya advertían que la desigualdad digital en zonas rurales «afecta especialmente a las mujeres mayores, que enfrentan una doble exclusión: la tecnológica y la territorial». Esta desigualdad de género en el acceso digital es especialmente evidente en pueblos pequeños, donde muchas mujeres mayores —a menudo viudas— tienen menos oportunidades de adquirir o acceder a dispositivos, y por supuesto a la formación necesaria.


Aunque el 90 % de las personas entre 60 y 65 años tiene smartphone, este porcentaje baja considerablemente en mayores de 76 años; solo el 21 % tiene conexión a internet en casa. Estos datos muestran un riesgo tangible de aislamiento, que en zonas rurales con menor densidad de población puede traducirse en menor participación social.


La autonomía digital, entendida como la capacidad de usar la tecnología sin ayuda, es fundamental para la inclusión social y la participación ciudadana. Cuando no se garantiza, surgen formas de dependencia nuevas. 


Autonomía personal y acompañamiento digital: la brecha invisible  ​

En el medio rural, la autonomía personal y digital están estrechamente relacionadas. Saber usar un móvil o una tablet no solo permite comunicarse, sino también mantener relaciones sociales, gestionar trámites administrativos o acceder a servicios sanitarios en línea. Cuando las personas mayores no pueden hacerlo por sí mismas, dependen de familiares o profesionales, lo que limita su independencia diaria.


La encuesta de la Fundació Ferrer i Guàrdia (2025) muestra que la mayoría de quienes necesitan ayuda acuden a familiares cercanos (76,8 %), y menos del 5 % recurren a servicios públicos o recursos comunitarios. Esto plantea un reto para territorios donde las familias están envejecidas y dispersas: ¿quién acompaña digitalmente a las personas que viven solas en áreas rurales?


El acompañamiento digital no solo consiste en enseñar a usar dispositivos, sino en brindar apoyo educativo y emocional continuo. En este sentido, la Estrategia contra la Soledad No Deseada del Gobierno de Castilla-La Mancha (2023) propone usar la tecnología como herramienta de prevención: fomentar la comunicación y la participación a través de medios adaptados.


Cuando las tecnologías se usan con acompañamiento, pueden disminuir la soledad, fortalecer la autoestima y mantener activo el vínculo social. Pero cuando a las personas mayores se les excluye digitalmente sin apoyo, esa sensación de aislamiento se refuerza. Por eso, autonomía y acompañamiento deben ser considerados un binomio esencial para la inclusión digital de las personas mayores.


Castilla-La Mancha como laboratorio de buenas prácticas: políticas públicas y experiencias de Inciso Integración

En Castilla-La Mancha, la respuesta regional a este desafío se articula en torno a programas públicos de capacitación y acompañamiento, impulsados por la Consejería de Bienestar Social de Castilla-La Mancha, en colaboración con entidades sociales como Inciso Integración.


  • Los Mayores Forman la Red: inclusión digital con trayectoria. En un contexto donde la transformación digital redefine las dinámicas sociales, el programa "Los Mayores Forman la Red" emerge como un estudio de caso paradigmático en Castilla-La Mancha. Iniciado hace más de quince años, este proyecto ha facilitado la integración de miles de personas mayores en el ámbito digital.
  • Mayores en Soledad: la tecnología como puente durante la pandemia. La experiencia de "Mayores en Soledad", lanzado en 2020 en respuesta a la pandemia, ilustró el papel crucial de la tecnología en la mitigación del aislamiento.
  • TIC Incluye Castilla-La Mancha Rural: la tecnología que arraiga en los pueblos. El proyecto "TIC Incluye CLM Rural" representa un avance significativo en la digitalización de las zonas rurales de Castilla-La Mancha.


Conclusiones: la inclusión digital como derecho y como vínculo 

La inclusión digital de las personas mayores en Castilla-La Mancha no es un mero complemento, sino un imperativo social. La autonomía que proporciona el dominio de las herramientas digitales contrasta con el aislamiento que puede sufrir quien carece de ellas. En las zonas rurales, donde los servicios se concentran en áreas más amplias, la tecnología se convierte en un vínculo esencial con la comunidad, la administración y la familia.


En Castilla-La Mancha, el desafío es doble y profundamente humano: lograr que la tecnología llegue a todos los rincones del territorio y, al mismo tiempo, que nadie se sienta solo en ese proceso. Los programas públicos y las entidades sociales están abriendo camino con sensibilidad y compromiso, mostrando que enseñar a usar la tecnología no es solo formar, sino también cuidar. Porque detrás de cada sesión de alfabetización digital hay escucha, acompañamiento y una apuesta por la dignidad.


Este desafío se vuelve aún más complejo cuando se cruza con la desigualdad de género. Muchas mujeres mayores del medio rural siguen enfrentando barreras invisibles —y a veces normalizadas— en el acceso y uso de la tecnología. Por eso, los programas que ofrecen formación adaptada y espacios seguros son esenciales. Reducir la brecha digital no es solo cuestión de dispositivos, sino de crear redes humanas que reconozcan trayectorias, respeten ritmos y permitan que cada persona se sienta parte del mundo digital sin renunciar a su identidad.


En conclusión, las iniciativas de Castilla-La Mancha demuestran que la transformación digital, impulsada por políticas público-privadas consistentes, el compromiso social y la colaboración institucional, puede llegar a todas las generaciones y a todos los pueblos. El desafío reside en trascender la mera tecnología y enfocarse en la participación, la comunidad y, sobre todo, la dignidad en todas las etapas de la vida.


La Fundación Ferrer Guardia es una entidad sin ánimo de lucro que, desde el 1987, trabaja en la investigación, el asesoramiento y el diseño de políticas públicas para fomentar la emancipación y la participación ciudadana activa y crítica.  
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Referencias

  1. EAPN España. (2022). Brecha digital, rural y de género. EAPN España.
  2. Fundació Ferrer i Guàrdia. (2025). Encuesta sobre las brechas digitales enpersonas mayores [Conjunto de datos]. Fundació Ferrer i Guàrdia.
  3. Gobierno de Castilla-La Mancha. (2023). Estrategia regional de lucha contra la soledad no deseada. Consejería de Bienestar Social.
  4. Inciso Integración. (2024). Programa Los Mayores Forman la Red. Inciso.org.
  5. Inciso Integración y AVICEMCAM. (2021). Mayores en Soledad: acompañamiento digital durante la pandemia. Inciso Integración.
  6. Inciso Integración. (2025). TIC Incluye Castilla-La Mancha Rural. Inciso.org.
  7. Instituto Nacional de Estadística (INE). (2025). Relación de municipios por provincia y comunidad autónoma.
  8. Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI). (2024). Informe sobre la brecha digital territorial en España.

                                                                                            

Este podcast forma parte del proyecto

 

 Encuesta Brecha Digital 2025

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