La Fundación Ferrer Guardia nos despedimos de este 2020, un año marcado por la pandemia, donde se ha manifestado la necesidad de seguir trabajando los valores de la figura de Francisco Ferrer Guardia como son la profundización democrática, la educación, el empoderamiento juvenil y la laicidad y el pensamiento crítico. Las consecuencias sociales de esta crisis se han hecho más evidentes en los colectivos más vulnerables como son los niños a través de la visualización de las brechas digitales existentes, o en el caso de las personas jóvenes por el empeoramiento de sus condiciones de vida y el aumento de sus dificultades en el acceso a la vivienda o la obtención de un trabajo estable. Por otra parte, tendencias de largo recorrido como el proceso de secularización de la sociedad española y catalana se mantienen vigentes, a la vez que se consolidan los privilegios de la Iglesia católica y se les otorgan a nuevas confesiones religiosas en el ámbito de la educación. Por este motivo, los esfuerzos y las líneas de trabajo este año se han centrado en combatir las brechas digitales, atender los efectos de la Covidien-19 en las personas jóvenes y en reclamar leyes que garanticen un estado laico.

El acceso, el uso y aprovechamiento de las TIC de forma crítica y autónoma son cada vez más esenciales en el desarrollo de la vida de las personas en la sociedad actual. Las brechas digitales tienen su origen en desigualdades sociales ya existentes al tiempo amplifican sus consecuencias. Desde la Fundación iniciamos ya hace unos años una línea de trabajo para contribuir a la reflexión y la elaboración de propuestas para atender las brechas digitales y para erradicarlas para alcanzar la inclusión. Durante la pandemia del Covidien-19, esta necesidad de abordar estas desigualdades digitales se han hecho más evidentes, ya que muchos niños no han podido seguir las clases telemáticas durante el confinamiento. En este ámbito, hemos desarrollado investigaciones como el artículo "Brechas Digitales: nuevas expresiones de las desigualdades", que analiza los principales datos existentes en torno a la brecha digital y propone el trabajo a desarrollar por las diferentes administraciones públicas ante los retos que se plantean, el Informe "Brechas digitales y Educación: usos de las TIC en el aprendizaje, usos sociales de pantallas y redes y nuevas brechas digitales", donde se expone la necesidad de proveer de recursos, de conexión y de acompañamiento a los niños y adolescentes en las TIC más allá de la implantación de dispositivos en las aulas, y el Informe elaborado por la Mesa del Tercer Sector "La Brecha Digital en las personas atendidas por entidades sociales", donde se analiza este fenómeno en colectivos específicos en situación de vulnerabilidad. Actualmente, estamos desarrollando el proyecto Robotics, una investigación en relación con los centros de dinamización digital y su experiencia en la atención a las brechas digitales, que contó con unos seminarios web donde participaron redes TIC de diferentes regiones de España. Con este conocimiento generado, participamos en una mesa de diálogo en la Smart City Week de Barcelona sobre brechas digitales y covid-19 para exponer a considerar la alfabetización hacia las TIC como un bien público a preservar, así como la necesidad de velar por los derechos digitales.

El empoderamiento juvenil y la mejora de sus condiciones de vida para alcanzar su emancipación es una de las líneas de actuación históricas de la Fundación. Pero precisamente este año, a raíz de la pandemia, se ha manifestado la emergencia en atender las necesidades de este colectivo que hace más de una década que sufre las consecuencias económicas y sociales de la crisis de 2008 y que ahora se han agravado. En este contexto, hicimos un llamamiento para situar las políticas de juventud en el centro con un elemento imprescindible como puede ser la planificación estratégica a través de los Planes Municipales de Juventud. También dirigimos unos seminarios a profesionales de la juventud donde se visualizó la necesidad de incorporar la perspectiva de las personas jóvenes en todos los servicios, ya que son muchas las problemáticas sociales que les afectan, así como la emergencia de movilizar recursos para paliar los efectos de la crisis (el paro, la incertidumbre, la inseguridad, el aumento de la discriminación y la pauperización de las condiciones de vida). Para contribuir a la mejora de la actuación de la administración hacia este colectivo, participamos en el Foro de Estudios sobre Políticas de Juventud de Cataluña con una ponencia donde reclamábamos una inversión social en juventud por su carácter estratégico y que respondiera los retos de las personas jóvenes.

El tercer pilar de las actuaciones de la Fundación ha sido la defensa de la laicidad. A inicios del año, hicimos público el manifiesto por un estado laico, una petición al gobierno español para que cumpla las medidas del acuerdo de gobierno y sus promesas electorales como la no obligatoriedad de la asignatura de religión, la creación de una nueva Ley de Libertad de Conciencia y la recuperación de los bienes immatriculats indebidamente por la Iglesia católica, y que vaya más allá para alcanzar la plena neutralidad del Estado en asuntos religiosos con la derogación del Concordato. Para avanzar en esta línea, cada año la Fundación elabora el Informe Ferrer Guardia donde se muestra como sigue en marcha el proceso de secularización de la sociedad española. En el Informe 2020 se muestra como crecen las personas con opciones de conciencia no religiosas y aumenta el alumnado de primaria que cursa actividades alternativas a la religión. Sin embargo, el estudio también ilustra cómo se consolidan los privilegios de la Iglesia católica con una mayor financiación vía asignación presupuestaria y con el incremento del profesorado de la asignatura de religión. Desde la Fundación también hemos sido críticos con la equiparación de estos privilegios a las otras confesiones religiosas y hemos aprovechado la oportunidad para reclamar una educación laica sin segregación por creencias del alumnado. Por último, para contribuir a la reflexión en torno al reto del fundamentalismo religioso, mantuvimos un coloquio sobre qué respuestas puede aportar la laicidad para garantizar la convivencia social entre personas con diferentes opciones de conciencia.

Las líneas de trabajo para el próximo año seguirán orientadas a combatir las brechas digitales y superar los retos de las personas jóvenes para alcanzar su emancipación. Sin olvidar la lucha por la laicidad en todos sus ámbitos, tanto en la educación con una escuela libre de dogmas, como en las políticas públicas con el fin de los privilegios económicos y legales a las confesiones religiosas. Continuaremos velando por la mejora de la democracia y el fomento de la participación ciudadana de calidad. Estos son los propósitos por 2021 donde la Fundación seguirá dedicando esfuerzos con el horizonte de lograr una sociedad más igualitaria y justa.