Esta mañana la Fundación Ferrer i Guàrdia, de mano de su directora Sílvia Luque y su técnica de investigación Sandra Gómez, ha presentado el informe elaborado a demanda de la Taula del Tercer Sector Social de Cataluña “La brecha digital en las personas atendidas por entidades sociales”. La presentación se ha realizado en un encuentro virtual retransmitido a la plataforma de Youtube organizada por m4social. Puedes recuperarla aquí 

El objeto del estudio es la reflexión del fenómeno de la brecha digital entre las personas que son atendidas por entidades sociales realizando una diagnosis que ha permitido cuantificar y calificar este fenómeno entre las diferentes entidades de la Taula d'Entitats del Tercer Sector Social de Cataluña.  

Se ha analizado el fenómeno de las brechas digitales desde una multiplicidad de dimensiones, superando la concepción que asimilaba las brechas digitales al acceso a dispositivos o a conectividad. Las tres dimensiones analizadas para el análisis de la brecha digital y que han ampliado la perspectiva de estudio son:  

1. El acceso  
2. El uso
3. La calidad de uso 

Mediante encuestas y grupos de discusión se ha hecho un análisis cuantitativo y cualitativo respectivamente a una focalización de colectivos en situación de vulnerabilidad y que representan el 68% de los segmentos de población atendidos por las entidades de la Taula d'Entitats del Tercer Sector Social de Cataluña.  


1. El acceso 

El estudio concluye que ha habido una generalización del uso de las TIC en los últimos años pero no ha quedado superada la brecha de acceso entre personas atendidas por entidades sociales. Las principales limitaciones son el coste de las tarifas móviles, el acceso a datos móviles de forma muy limitada, así como la situación de las personas con menos recursos a acceder en Internet desde casa.  

El informe apunta que estas limitaciones provocan una falta de autonomía de las personas en el uso de las TIC. También las barreras de accesibilidad y usabilidad tienen un impacto muy relevante en el aprovechamiento de estas tecnologías, especialmente para las personas con discapacidad física.

2. El uso 

La brecha de uso hace alusión a la intensidad y la diversidad de uso, la capacitación digital y las competencias y habilidades. 

En cuanto a la diversidad de uso, la brecha de acceso y un nivel bajo de implantación en el día a día de las TIC o baja intensidad de uso, impacta sobre las posibilidades de realizar usos diversos.  De hecho, el que observamos es que el hecho que  haya limitaciones de acceso, obliga a escoger o priorizar unos usos por ante un otros, y esto implica que hay competencias, aprendizajes que no se están realizando.  

En cuanto a las competencias, el predominio en el uso (exclusivo en algunos casos) del teléfono móvil sobre el ordenador, provoca barreras en el desarrollo de las competencias instrumentales que dificultarán o impedirán la adquisición de competencias sustanciales. Y en el caso de las competencias sustanciales se detectan desigualdades, dificultades y limitaciones en relación a el tratamiento de la información; la comunicación; la creación de contenido; la seguridad; y la resolución de problemas. 

3. La calidad de uso  

El estudio apunta que la inclusión digital se cumple cuando todo el mundo tiene las mismas oportunidades para sacar provecho de las TIC, no cuando todo el mundo tiene acceso, aspecto relacionado con las condiciones socioeconómicas de las personas. También podemos ver como las carencias en las posibilidades de traducir el acceso y uso de las TIC en resultados favorables en el plano offline, posan de relevo la estratificación social en el entorno digital.  

En este apartado también podemos ver el papel de la transformación del mercado laboral donde la demanda de la capacitación tecnológica y la investigación de ocupación en entorno online son cada vez más relevantes provocan una reproducción de las desigualats sociales. Y, como sucedía en los otros nivel de la brecha digital, las condiciones  socioeconómicas de las personas atendidas por las entidades y, todavía más, lo sientas capitales sociales y culturales, condicionan la forma en que estas personas acceden en la red y extraen provecho de estos usos. 

Por otro lado, la digitalización de la administración también está generando nuevas formas de desigualdad por la falta de inclusión de parte de la sociedad en estos nuevos procesos. En el ámbito educativo, la brecha se hace visible en los diferencias de acceso a las TIC entre centros educativos y en las desigualdades sociales en el entorno familiar.  

La brecha digital en las entidades del Tabla del Tercer Sector Social 

- Las entidades se enfrentan a un doble reto:  las necesidades derivadas de las desigualdades en el acceso a las TIC y en aquellas derivadas de las desigualdades en el uso de estas tecnologías por parte de las personas usuarias. En este plano, un reto relevante es el conocimiento de la capacitación tecnológica de sus usuarios y usuarias, para dar respuesta efectiva a sus necesidades 
- Hay que reducir las resistencias hacia la transformación digital en el tercer sector e incrementar los conocimientos relativos a las TIC; que hay una clara carencia de recursos a las entidades para hacerlo y para encontrar financiación; que para desarrollar una estrategia que sea realmente efectiva se necesita que el abordaje de la brecha digital forme parte de la estrategia de actuación de las entidades, y que la propia brecha digital de las entidades dificulta estos abordajes.

Por todo esto, hará falta una apuesta de todos los actores, incluidas las administraciones, para garantizar los derechos digitales, como derechos fundamentales, y garantizar la inclusión de la población más vulnerable, a partir del abordaje de esta nueva expresión de las desigualdades. 


Puedes consultar la presentación y el informe aquí.

bre.png