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¿Los servicios comarcales deben especializarse en un determinado tipo de políticas de juventud? ¿Hay que hacer políticas de intervención directa con los jóvenes o hay que apoyar a los municipios en sus actuaciones? ¿Cuáles son los retos en el futuro postpandemia para las políticas comarcales de juventud catalanas?

Alrededor de estas cuestiones se desarrolló el pasado 9 de junio el debate organizado por el Departamento de Juventud de la Generalitat de Cataluña para presentar los resultados del estudio "Consejos comarcales y políticas de juventud. Un análisis de la Encuesta a municipios y comarcas sobre políticas de juventud 2016-2017 "elaborada por Josep Mañé, Oriol Alonso, Silvia Luque y Hungria Panadero de la Fundación Ferrer Guardia.

Con la participación de los autores de la publicación, el coloquio trató la elevada heterogeneidad y diversidad de los servicios comarcales de juventud de las 42 comarcas catalanas en cuanto a funcionamiento y estructura, así como el desarrollo de sus políticas y la coordinación con los otros actores del territorio. Para Hungria Panadero se trata de un estudio pionero "para comprender la realidad y una herramienta para los propios servicios comarcales de juventud para desplegar sus políticas". En esta línea, la publicación quiere ser una primera aproximación exploratoria, pero que puede tener "un largo recorrido analítico por planteamientos futuros".

En el estudio se presenta un modelo teórico de servicio comarcal de juventud considerado óptimo según la normativa y las estrategias nacionales vigentes, que sirve para valorar las actuaciones de los consejos comarcales. En este sentido, se observa como las comarcas del ámbito rural se aproximan más a este modelo al realizar más políticas afirmativas y en atención a los ejes de desigualdad, así como su colaboración más estrecha con los ayuntamientos. Aún así, Oriol Alonso dejó claro que no se quiere marcar ningún modelo de calidad ni generar un ranking, sino impulsar una reflexión en torno a la diversidad de las actuaciones desplegadas por estos entes.

Uno de los retos más evidentes por los consejos comarcales es el desarrollo de las políticas de transición. Según Hungria Panadero, hay que abordar cómo se realizan los acompañamientos y cómo se coordinan los recursos de la Generalitat hacia los colectivos de jóvenes en ámbitos como la vivienda, el empleo y la educación.

Los autores también constatan la tendencia en los últimos años de especialización de los servicios comarcales de juventud en políticas de transición y de los servicios locales con las políticas afirmativas, aquellas relacionadas con la participación. La percepción a partir del estudio es que las políticas sobre ejes de desigualdad han sido sobre las que menos se ha incidido, aunque a menudo su trabajo es transversal. Sobre esta especialización, Josep Mañé afirma que hay que preguntarse cuáles son los motivos y si es adecuado su despliegue. En palabras suyas, "¿es una especialización para optimizar recursos o se relaciona con la limitación de recursos municipales para juventud?" Cuando se trata de elegir esta especialización, Mañé también recalca si es necesario que los consejos comarcales tienen que intervenir directamente con los y las jóvenes o dedicarse a apoyar a los municipios tal y como indica la normativa.

A pesar de que los datos del estudio son previos a la pandemia actual, la crisis de la covid-19 entró en el debate para replantear el desarrollo de las políticas comarcales de juventud. Hungria Panadero incidió en que los servicios comarcales ya están dando respuesta a nuevas necesidades y nuevos retos. Además, reconoció el trabajo del Departamento de Juventud en el Plan de Actuación Covid-20 en el abordaje de las desigualdades y en dar una nueva perspectiva al nuevo Plan Nacional de Juventud de Cataluña.