El pasado 23 de julio la Fundación Ferrer i Guàrdia organizó la segunda parte del Seminario “Políticas de juventud en tiempo de Covid-19: retos y mecanismos para la transformación". El objetivo de la entidad es promover la reflexión estratégica para repensar las políticas de juventud ante la crisis desencadenada por la Covid-19 y desde la evidencia que las personas jóvenes acontecerán un colectivo económicamente muy vulnerable.

La Fundació Ferrer i Guàrdia analiza datos sobre el impacto de la crisis en las personas jóvenes identificando los grandes vectores de cambio que afectarán el desarrollo de las políticas de juventud en los próximos años. Como parte de este ejercicio, ha convocado a personas expertas para, mediante un seminario virtual, recoger información de calidad que permita profundizar la diagnosis, identificando así, los retos y recoger propuestas de medidas para poderlos entomar.

El objetivo de estos seminarios no es únicamente recoger las propuestas mencionadas sobre qué aspectos se tendrían que desarrollar para potenciar las políticas de juventud y los servicios a las personas jóvenes, sino que también es proporcionar un espacio de intercambio entre personas dedicadas a las políticas de juventud desde diferentes roles (desde el mundo académico, hasta el mundo institucional pasando por la perspectiva de los y las profesionales de las políticas de juventud y la participación joven).

Esta segundo encuentro ha servido para identificar los principales retos de carácter sustantivo (aquello que habría que hacer), operativo (la forma como hacerlo) y estratégico.

1. Retos sustantivos

Se hace hincapié en incrementar las medidas de protección social para las personas jóvenes en el corto y medio plazo, al mismo tiempo que se los ofrezcan nuevas oportunidades educativas y laborales que los permitan, si es necesario, enderezar sus itinerarios. Por ejemplo, desde los sectores más afectados por la crisis (y con un bajo valor añadido), como el de los servicios, la hostelería o el turismo, hacia el que se considera que serán nuevos nichos de ocupación (el campo de las curas, la tecnología o la sostenibilidad ambiental).

2. Retos operativos

Los y las participantes al seminario han destacado la importancia de profundizar los mecanismos para consolidar la interseccionalidad de la perspectiva joven y la coordinación entre instituciones que trabajan de forma directa o indirecta sobre la juventud. En este contexto de reducción de recursos para las administraciones públicas, hay que priorizar las acciones y promover la cooperación y el trabajo en red. Además, conviene repensar también ciertas estructuras e inercias administrativas, dotándolas de más flexibilidad y capacidad de intervención en contextos cambiantes como el actual.

3. Retos estratégicos

Se ha puesto de relieve la necesidad de poner las políticas de juventud en el centro de la agenda política e institucional, ampliando los recursos, puesto que la situación exige una acción valiente y con diversidad de medidas, dentro de una perspectiva integral. La inversión en juventud es ahora más importante que nunca y tendrá seguramente más sentido y más impacto positivo que si se pospone o si se recorta.

Dentro del seminario también se ha hablado sobre la previsión que el impacto de la crisis en la juventud sea muy intenso, considerando que hay una generación que habrá sufrido dos crisis casi simultáneas. Habrá mucho paro, mucha incertidumbre, mucha inseguridad, más discriminación y más pauperización de las condiciones de vida de una parte significativa de los menores de 35 años, hipotecando en muchos casos sus opciones de emancipación. Los problemas de las personas jóvenes tienen que interpelar al conjunto de la sociedad y por eso se necesita movilizar recursos que permitan reducir su vulnerabilidad. Esto se tiene que considerar una inversión, no un gasto, porque solo actuando ahora y con contundencia conseguiremos paliar los efectos de la crisis y proyectar a los y las jóvenes, dándolos protagonismo en la construcción de una sociedad más equitativa, equilibrada, cohesionada y sostenible.

Estos retos y propuestas se tienen que realizar con la participación e implicación de las mismas personas jóvenes, sea de forma directa o a través de la interlocución con las entidades juveniles. “Nada para los jóvenes sin los jóvenes”. Esto requerirá, en el mediano plazo, fortalecer los mecanismos de participación y generar un gran plan de apoderamiento de las personas jóvenes.


Con este seminario, la Fundación Ferrer i Guàrdia contribuye a generar conocimiento, a orientar la reflexión estratégica y propiciar consensos en un momento de alta incertidumbre, y ante la ventana de oportunidad que se abre con la inminencia de la convocatoria electoral en Cataluña y con el proceso de renovación del Plan Nacional de Juventud.

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