Os compartimos algunas de las principales conclusiones de la informe “Brechas digitales y educación: Usos de las TIC en el aprendizaje, usos sociales de pantallas y redes y nuevas brechas digitales” en que analizamos las diversas dimensiones de la brecha digital que afecta a los niños y niñas y jóvenes, y la incorporación de las TIC al sistema educativo y al aprendizaje. Hablamos de brechas digitales, pero constatamos que su origen son las desigualdades sociales y que es sobre estas desigualdades que las brechas digitales se superponen.

El análisis afirma que ha habido una generalización del uso de las TIC por parte de los niños y adolescentes pero que no hay una superación de la brecha de acceso. Hay una menor posibilitado de acceso a ordenadores respecto a los teléfonos móviles y esto implica que una serie de usos y actividades específicas no se pueden desarrollar, además de la afectación en el seguimiento de las tareas educativas. El mismo pasa con ciertos hogares que no tienen acceso en la red de internet o con los propios dispositivos móviles, que a pesar de tenerlos, no tienen datos que permiten el acceso en la red. En esta nueva versión del informe añadimos reflexiones sobre como han empeorado las desigualdades digitales durante el confinamiento. 

Así mismo, la mayoría de adolescentes y jóvenes pasan cada vez más tiempo conectados a internet y esto implica una mayor desigualdad por aquellos que no tienen acceso, puesto que quedan fuera de estos espacios de relación y de la adquisición de las competencias digitales que se generan, es el que denominamos la brecha de uso.

En cuanto a los aprovechamientos (brecha de calidad de uso) vemos la relevancia de que para conseguir capacitación digital no hay bastante con garantizar el acceso a los recursos TIC sino que esta capacitación se logra cuando todas las personas disfrutan de las mismas oportunidades para sacar provecho de estas nuevas tecnologías y esto está vinculado en el capital cultural.

Las brechas digitales y la educación

El informe remarca que “la carencia de medidas que permitan acompañar el uso digital de las aulas de un acceso igualitario a los recursos TIC (especialmente al ordenador y en la red de Internet) fuera de estas, acaba provocando que, contrariamente al que se podría pensar, cuando un centro educativo presenta una mayor implantación de las TIC en el día a día del aula, se producen más desigualdades. Y esto, se debido al hecho que las limitaciones en el acceso provocan carencias, dificultan los aprendizajes y el seguimiento de las actividades educativas, condicionan posibles peores resultados académicos por el hecho que no se dispone de los recursos adecuados cuando y como es necesario y, por lo tanto, generan desigualdades en la capacidad de aprovechar las TIC en relación al ámbito educativo. Es decir, más allá, de la implantación de las TIC al aula, aquello realmente transformador es cubrir la necesidad de proveer de recursos, de conexión y de acompañamiento a los niños y adolescentes”.

La Fundación Ferrer y Guardia a través del informe apunta que resulta imprescindible preparar los niños y adolescentes para desarrollarse en un entorno altamente cambiante y, esto, va más allá de la alfabetización digital, pues hay que propiciar la adquisición de un conjunto de conocimientos, habilidades y aptitudes, con una perspectiva de aprendizaje a lo largo de la vida. En linea con la principal conclusión del informe donde se explica que ha habido una generalización del uso de las TIC y que estas ofrecen oportunidades de mejora de la vida a las personas pero que supone una extensión más de las desigualdades sociales tradicionales, dado que es en estas desigualdades previas donde tienen su origen y las brechas digitales, las incrementan, aconteciendo un elemento que aumenta las posibilidades de exclusión.

Puedes consultar el informe aquí.

bretxes.png