El impulso de algunos Patronatos de la red escolar municipal de la etapa republicana, ampliamente valorada, tanto en el aspecto pedagógico como en el logístico, no es ajeno a la influencia de lo que representó la Escuela Moderna. En este sentido, hay que reconocer su huella en el desarrollo de un sistema escolar inspirado en los valores de la libertad de los niños, del aprovechamiento de todas sus capacidades y del despertar de una conciencia crítica, cívica y comprometida. Joan Puig Elias, que siempre se considerará discípulo de Ferrer Guardia, situará este conjunto de ideales pedagógicos y humanistas en el centro del entramado del CENU (Consell de l'Escola Nova Unificada).

Por otro lado, el criterio de centrar el aprendizaje en el trabajo cotidiano, en el trabajo de los niños y en sus mismos comentarios críticos y valorativos, suprimiendo los exámenes tradicionales y cualquier valoración basada en premios o castigos, es también el fundamento de uno de los principios inspiradores de los actuales métodos educativos: la evaluación continua, que cuenta con el consenso de una buena parte de la comunidad educativa.

Una educación específicamente renovadora, ajena a imposiciones ideológicas o hegemonías excluyentes, es, desde entonces, plenamente vigente en los anhelos del mundo educativo más comprometido. Marta Mata insistía en que deberíamos encontrar en la Escuela Moderna de Ferrer Guardia el nervio impulsor precedente del mismo movimiento de la Escola de Mestres Rosa Sensat, y de sus Escuelas de Verano (tan indisociables de los julios barceloneses).

thumb_puigielias1thumb_escolanovathumb_Ex-alumnes_CanBarrigathumb_xJoaquimSimonthumb_marta_mata