La Escuela Moderna

El proyecto fundamental de la vida de Francisco Ferrer Guardia es la Escuela Moderna, abierta en Barcelona, en la calle Bailén, en el número 56, a partir de 1901. Se llevará a cabo una enseñanza inspirada en el libre pensamiento, practicando la coeducación -de sexos y de clases sociales-, insistiendo en la necesidad de la higiene personal y social, rechazando los exámenes y todo sistema de premios y castigos, abriendo la escuela a las dinámicas de la vida social y laboral, y organizando actividades de descubrimiento del medio natural. Los niños y niñas tendrán una insólita libertad, harán juegos y ejercicios al aire libre, y uno de los ejes del aprendizaje lo constituirán sus propias redacciones y comentarios de estas vivencias. Una rotura verdaderamente revolucionaria con los métodos tradicionales.

En la Escuela Moderna se organizarán conferencias dominicales, entendidas como una extensión educativa para las familias, contando con el apoyo y la intervención de personajes como Odón de Buen o Santiago Ramón y Cajal, de un prestigio científico universal.

La sensibilidad pedagógica se vinculará con el ideal de emancipación del género humano, propio de las corrientes libertarios hacia los cuales irá derivando el compromiso político de Francisco Ferrer Guardia. Será un ejemplo rotundo de la estrecha relación que el pensamiento anarquista mantendrá con el horizonte de una enseñanza renovada, considerada como vía fundamental para acceder a la liberación del individuo de cualquier sometimiento.

 

 
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